Todos mis caminos enrumban hacia ese lado inhóspito que dejaste entrever en la sutil conversación que tuvimos anoche. Esa claridad con la que pude ser testigo de aquel soñador impulso que me permitiría luego, haberte podido besar. Soñador, incluso, cuando de pronto pudiste entrelazar nuestras manos en un instante, sólo con rozar de aromas mi irrisoria piel... Dentro de las clarividencas que tuvimos, y que tuviste, fuiste presa fiel de aquel deseo ingrato y abismal con el que pude leer tus labios y pude aun conocer lo que callaban.
Puedo remembrar el pasado, y es lo que precisamente hago ahora, aunque este, no sea muy lejano todavía y se haya quedado grabado en la retina del ayer, y en el de los deseos reprimidos. Quisiera poder jugar contigo hasta el amanecer, y aparentar engreimiento y sinsabor, y hacer chasquidos al besarte. Podría, tal vez, construir un diadema con las palabras que no dices, y con las que dices, escribiría un poema... con tu mirada divagando en el ambiente y en mis ojos, podría pintar una tarde las nubes, mucho más hermosas que como las pinta el sol cuando está por ocultarse. Estaría sentado frente a tí, sin más razón que la de estar ahí, y tenerte a mi lado.
Pero... Por qué hablamos?... y no aprovechamos ese tiempo en darnos besos, y caricias. Para poderte mostrar lo que verdaderamente siento, lo que no es más que un sentimiento que me agrada y me hace sentir vivo... Pero...por qué hablamos?...y no usamos ese tiempo -que hablamos- en agarrarnos de las manos, en darnos besos, sin ninguna otra razón que sentirte cerca...por qué hablamos de tus cosas y de las mías... de la economía, la política y hasta de lo que el pasado ya se ha encargado de borrar...y no sabemos aprovechar la oportunidad que nos da la vida...la que se va en cada minuto que pasa con el viento y con los ruidos de la gran ciudad, que cada vez transita mucho más rápido...pero por qué hablamos y no utilizamos aquel tiempo en mostrarnos el amor que nos tenemos, por qué no refrescamos nuestras memorias y le damos algo de lucidez a nuestras mentes, y asi podamos estrechar la distancia que separa tu mirada de la mía...
Pero...Por qué pretender decirlo todo, por qué escucharte sin motivo... No pretendo hacerle caso a esta mente, no pretendo preguntar por qué?...
Un sinfin de preguntas invadieron en tropel cuando el viento me avisaba de un posible hostigamiento maternal... podía sentir sus latidos acelerados, retumbando en mi pecho, tu respiración en el oído y sus besos construyéndome un poema sin palabras... la hora?... no la llevo contabilizada, pero aseguro que, tampoco, me gustaría llevarla. Preferiría que el tiempo se rinda ante la agonía del reloj que colgaba -recuerdo- algo destartalado, en la cocina. Y no me tomé la molestia de consultarlo -el tiempo- pero el que pasó fue tan corto...tan efímero..tan rápido...
Luego, las calles solitarias me daban la bienvenida y la noche me cobijaba en su regazo, mientras yo le trataba de encontrar alguna razón al momento, mientras yo me tomaba el tiempo de caminar tan pausado, sin importar siquiera la hora... sin preguntarla...camino una cuadra y dejo pasar a los carros, los que no osan detenerse a esas horas ya de una tranquilidad pasmosa. Bohemios. Un hombre que se duerme en la bruma de la noche al lado de su herramienta de trabajo. Una mujer que vende oro, todos caminan en la mismas acera por la que transito. Una dama solitaria baja los escalones conmigo, acongojada trata de ocultarse en la oscuridad y no puede, todos están a la expectativa pero a esa hora nadie. Un hombre me recibía exhausto echado en una banca, de bruces al cielo y con la desdicha de haberse quedado sólo... quizás no tendría por qué utilizar el término "desdicha"... un individuo me espera agasapado en la penumbra al otro lado de la avenida mientras yo la cruzo algo temeroso, y transito por tres cuadras solitarias. Una pareja de amantes me saludan desde el parque, sentados en una banca, amantes extasiados por alguna droga benemérita y relajante llamada: amor. Llego a mi casa y pienso que quizás sea eso, una droga, que te hace cometer tantas estupideces y te azuza a comportarte como un tonto...al fin y al cabo, eso es el amor, y nos gusta...pero lo que es más bello aún, es que es volátil y quien no lo sienta, pues estará condenado a estar liciado de por vida, quien no lo sienta, por favor, no se tome la molestia de despertar mañana...