jueves, noviembre 30, 2006

Esta Navidad…

Esta Navidad será diferente,
estaremos llenos de esperanzas,
estaremos llenos de expectativas,
trataremos de estar llenos de amor,
trataremos de vivir esa noche…

Será una noche con menos horas,
será una noche con mas silencios,
con menos palabras,
con mas pensamientos,
con mas miradas perdidas…

Habrá frío como siempre en la noche,
pero será luego de un tiempo,
el necesario para poder limpiar el calor que produce la vida misma en el día.

Dormitaré por momentos,
tratando que el sueño relaje la turbulencia,
la turbulencia de experiencias encontradas,
del pasado, del hoy y del mañana…

Trataremos de encontrar respuestas,
pero no lo lograremos en ese momento,
quizás mañana…
al día siguiente…
a la hora que amanezca y despierte mojado por el sereno de la mañana,

Ya en mi cama,
me daré cuenta que todo fue un sueño,
que no hubo noche como tal
ni gotas de rocío
que no hubieron pensamientos
y todo haya sido parte del olvido.

sábado, noviembre 25, 2006

a ti..

Te veo claudicando, oyendo, soñando. Te posaste cual ave a su nido. Quien escuchara tus cantos y arremetiera contra tus mejillas, sabría, quizás, apenas, un poco, de tanto. No basta con una vez contemplarte, resuelta y risueña niña que bajas con cabellos de oro y pasos con rima. Cuan fútiles son mis clarividencias, y vanas mis expectativas, al haberte soñado mía. Cuan bellos e ignotos son los parajes que recorrimos juntos, los días, las horas sentados, disfrutando de las hirientes y a la misma vez, placenteras miradas. Sólo, tan solo tú, eres mi niña. Ignotos los lugares por donde recorre mi mente, mil situaciones, escasos besos, miradas inconclusas, frío intenso. Suelo convocar a mis recuerdos a la tertulia en las noches de desvelo, con preguntas que, aún, no llego a resolver. Sigo queriendo develar el misterio, de aquella mirada, de tan profundo silencio, como no queriéndote olvidar. La llama de fuego, reposa. Sobre pastos descansa, como si fueras tú la observo, cual si fueras, tú. Miro alrededor, y no te encuentro, como si fuera la última noche, presagiando encuentros furtivos, malos presagios, queriendo extrañarte. Ensimismado, dubitativo, reflexivo, e incrédulo, me pierdo en esta divagación mental, que me adormita y me hace soñar. Como si fuera en vano aquel impulso, voy construyendo escaleras, y me deslizo por la cornisa de tu mirada, sin pedir permiso, sin pronunciar palabra, me cobijas. Cuando amanezca estaré terminando la diadema que tejí por la noche, en mis sueños dormidos, lúgubres y sigilosos. Cual amantes repentinos en aquella desaforada ciudad que nos ilumina el rostro que nos descubre ante el gentío inmenso, en tropel nos vamos en sueño. Mis sueños.

09-09-06

No soy el mismo de antes, luego de haberte visto chapuceando algunos gestos, mirando como advirtiendo tu presencia que destellaba ante mis ojos. Dos luces que alumbraban frente a un sol oculto, de incógnito, que por esas extrañas coincidencias, no se hizo presente. Qué maravilloso es para el poeta que no haya salido el sol, porque bastó tu sola presencia, tu sólo cobijo, sin pronunciar, siquiera, palabra: tu sola mirada irradiaba advertencia y melancolía a este humilde espectador. Cuan cómodo es estar mirándote desde lejos, por más que me cueste observarte, siento las miradas de todos puestas en mí, y la mía advirtiendo tu sola presencia. No es cruel, al insensato pedirle que refriegue en tu memoria aquellos primeros minutos que por la extraña química del destino supieron augurar mis ojos, reflejos en los tuyos. Cual agua artificial, y superflua existe en esta mente adolorida algunos destellos fotográficos de tu efímera presentación. Es propicio ahora que el sol se oculte, porque el poeta acongojado ha llegado a su destino, dejando pasar, probablemente, su última oportunidad. Prefiero mirarte a lo lejos, pensarte a distancia y escribirte desde aquí. De repente porque no tengo el valor para acercarme o quizá, como ya han pasado diecinueve abriles en mi vida, quien sabe, te tenga que olvidar. La niña con cabellos claros, y ojos de frondosa belleza exalta cualidades que hasta el más observador deja pasar por alto. Que deje de escribir me dice el corazón, pues no tengo palabras y el pesar es hondo. Adiós mujer de sueños, de seductora mirada, para un hombre que sólo busca poderte besar dentro de un cuento.

...recuerdos

Vastos recuerdos de un verano sombrío, con mucha oscuridad entre las luces de invierno, recuerdos disímiles que no se irán por más haya estado dormido por aquellos minutos despiertos. Solemos irnos de noche, quien sabe a donde, y si nos encontramos nos divertiremos un poco. Soeces son los clamores que nos endilgan las carcajadas que se encargan de administrar nuestras fuerzas. Burdos e insomnes son los aplausos que se vierten dentro del recinto claustro. Somos lo que más nos enajenamos ante el grito beneplácito de algunas bellas damas que no hacen más que entregarse a la belleza y los placeres de la carne. Probos hombres que caen engarzados entre las redes que los tienden y manejan y por las que suelen cometer más de un pecado.