lunes, agosto 10, 2009

Qué hago yo cuando domingo es por la tarde...


He caminado descalzo por la vida. Y aún me quedan ganas de abrazarme a ella, y quedarme quieto no sé por cuanto tiempo más. Y tampoco sé por cuanto tiempo más la podré ver a ella: la vida. Y me aferro a ella como un náufrago a una boya, y distingo los pálidos colores de los lunes en la ciudad.

Y me aferro a ella –decía- como un náufrago haría lo propio con una boya y tan igual como hago yo, que voy de amigo en amigo, para curarme una depresión, aun clínicamente no probada.. Dije de amigo en amigo. Sí, permítaseme fantasear por al menos un momento, y creer que verdaderamente es así como les cuento y no como la purita vida real se encarga de refregármelo en la cara día tras día.

He caminado por la vida, y me produzco nostalgia. Y me produce nostalgia, la vida y la nostalgia misma. Y entonces, trato de encontrar recuerdos en cosas que nunca tuve, y en sitios donde muy difícilmente los halle. Trato de percibir algún olor, alguna ventisca que refresque espacios acalorados de alquiler, balconcitos a la calle y cortinitas sucias.

Qué ganas la soledad para estar sola y no importarle nadie. Y no soportar a nadie tampoco. De pronto, ni ella se soporta a sí misma y a mí me sorprende importándome muy poco, menos de lo que le importo a ella.

Hoy me encontré con la vida en un cuarto piso y le hablé. Le dije que pase y cierre la puerta, accedió. Me puse a llorar con ella sin reprocharle nada. Le comenté, entre otras cosas, que no quería más seguir.






.

miércoles, julio 29, 2009

¿Por qué el Estado no decreta más feriados?

Y aunque el texto no tiene en absoluto nada que ver con lo que viene a continuación, prosigo a invitarlos a leer de el siguiente texto, escrito en el cumpleaños de la patria, justito el día en que esta cumplía su enésimo...bueno es lo de menos....sólo trato de esbozar alguna descripción de estos días tan disímiles de muchos, de estos días tan coloridos como pocos, y tan grises, tan irreales, tan...que parecieron un sueño.
A mí con cumpleaños, estoy echado láxamente sobre mi cama y parezco ufanarme de aquel pensamiento que me viene a la mente y me incita a escribir: no puedo. Trato de esbozar algún surtido texto romántico, parsimonioso, estático, así, tal cual los días en donde dos feriados largos o mejor dicho, dos días de un feriado largo, son el mejor pretexto para estar en compañía de los seres que más quieres, o escribir.

Me explico mejor: en días como estos, en los que por causa de una nación, tenemos que parar de trabajar todos, y el Gobierno debe -como lo hizo y bien- decretar feriados largos, y todos debemos ponernos las simplonas y acostumbradas escarapelas en los pechos, y cantar con el pecho inchado el somos libres del Perú, y por si eso fuera poco, escuchar el apoteósico mensaje a la nación de un presidente que dejó al Perú hecho un desastre y que hoy -prescritos sus delitos de lesa humanidad- vuelve con la cabeza erguida, las patillas de canas y la panza ya satisfecha.

Decía que en días como estos, y a menos de una semana de empezar nuevamente clases en la universidad, no me viene otra mejor idea, o no me vino -mejor dicho- que pasarla en muy buena compañía. Lástima que para la agenda de aquella buena compañía nunca estuve en sus planes.

Entonces me estoy yendo muy a menudo del tema principal de este texto -al que quiero llegar-. Pero como no termino nunca de decir: hay dos posibilidades por estos días que describo líneas arriba: o pasarla en buena compañía o escribir. Y he sido empujado a hacer lo segundo, claro está. Y cuando digo empujado, ojo, por mí mismo -no se me vaya a malinterpretar-.

Ahora que ya saben que decidí por lo segundo, o sea, escribir, no me queda más nada que decir que no sé qué más contarles, porque hay muchas de esas cosas que ni me interesa hacerlo ni les interesará a ustedes tampoco, entonces para qué.

Por lo pronto, he podido superar -sin ningún depresor del sistema nervioso y sin ningún ansiolítico conseguido inlegalmente en alguna farmacia de Lima- estos días en donde los colores blanco y rojo ya colmaban mi paciencia, muy venida a menos dicho sea de paso, por estos días. Creo, me he vuelto algo daltónico y he llegado a desconocer las insignes escarapelas en los pechos y las banderas en los tejados de tantos limeños insulsos y carentes de verdadera identidad patriótica, tanto como su voz.

También estuve al borde del entusiasmo cuando el mensaje presidencial. Digo, estoy permitiéndome ser sarcástico e impertinente. Algunas abrupciones de mis latidos, pequeñas arritmias y ganas solo de tenerlas, y de tenerla a ella también.

Bueno, pero he llegado a la conclusión de que por más que quiera escribir, hoy algo incómodo por cierto, no podré traducir estos días en tan pocas palabras, 3000, 5000, 6000..¿Serían suficientes? ¿Cuántas palabras necesitaría?

Quizá, solamente una.

sábado, mayo 02, 2009

Para sentirme un poquito mejor...


Aquí enumero algunas, y solo algunas de las razones, por las que no alcancé ver a los hermanos Gallagher en su paso por Lima- Perú. Y es que este concierto histórico no sólo dejó en mí, un gran vacío existencial, sino que alguna parte de mi existencia humana y adolescente se perdió con el dolor de alguna entrada en some might say pisada y meada debajo de cientos de personas que el jueves 30 salieron presurosos del Estadio Nacional, en Lima.

Por este día, y solo por este día, quisiera sentirme una estrella de rock n roll, coger mi guitarra -que le falta la primera cuerda- y comenzar a cantar con los ojos cerrados Dont Look Back In Anger. Qué me queda, al menos para sentirme un poquito mejor, excusarme y exculparme a la misma vez. Ahí les va.

Razones por las cuales no pude ver a los hermanos Gallagher

1. Porque el concierto era muy lejos de mi casa.
2. Porque toda la gente iba a estar tan ebria que podría meterme en problemas
3. Porque creo que la gripe porcina ya llegó al país.
4. Porque comenzaba justo cuando terminaban mis exámenes.
5. Porque no me pagaron a tiempo.
6. Porque estoy tomando como 4 pastillas para curarme de mi gripe. (no porcina)
7. Porque no tenía ningún abrigo y podía morir de inanición en la noche.
8. Porque reniego de esta sociedad consumista.
9. Porque cada vez que iba a teleticket estaba tan indeciso sin comprar en tribuna o en "some might say"
10. Porque gasté toda mi plata en muchas cosas, menos en ahorrar para ir a verlos.
11. Porque el saldo de mi tarjeta colapsó.
12. Porque tenía tantas ganas de sí verlos.
13. Porque estaba muy estresado.
14. Porque no entraba en mi cabeza codearme con la gente de tribuna, así sea por los hermanos Gallagher.
15. Porque ya conocía el Nacional.
16. Porque fui camarógrafo en un concierto que se realizó ahí y el cantante me tocó el hombro -yo que andaba despistado- y me quedé traumado.
17. Porque sabía que los baños iban a oler mal.
18. Porque sabía que Liam no iría hasta mi butaca para estrecharme la mano.
19. Porque llegaron en vuelos separados.
20. Porque se fueron peleados.
21. Porque fue muy tarde cuando me di cuenta que ya había comenzado.
22. Porque muy, pero muy en el fondo prefería no salir jalado en mis exámenes parciales.
23. Porque no estaba dispuesto a comer la chanfainita de la señora -que nunca se lava las manos- de la esquina del Estadio a la salida.
23. Porque guardo todavía las esperanzas de que no se separen luego de que termine esta gira.

martes, abril 14, 2009

lunes, febrero 16, 2009

disculpen el borrador

Las calles me parecen tan extrañas sin ti y la gente tan desconocida, conozco lugares a los que nunca fui y desconozco los que frecuento…pienso en mi y la extraño…me extraño a mñi mismo sin ninguna aparente razón, me pienso antes y después, menos ahora, me pienso lejos y desde ahora tan cerca, me pienso tanto que ya no me acuerdo de mi, solo de ella…ahora que la soledad esta tan sola y la gente me parece tan distinta y distante, tan lejana ella, yo, tan lejano el mundo, tan ruinoso el pavimento y las risas y aplausos de alegría e hipocresía, las cadenas derraman lágrimas oxidadas y los colores aparentan arcoiris en fotografias nunca tomadas, sueños que nunca se dieron, palabras nunca dichas, cementos inconcretos, terapias pesimistas y aceites con óleos con olo a felicidad…la mirada desapercibida e ida al horizonte freente al mar, un atardecer que encalla en mi vetusta mirada incolora, inholora e insabora….recuerdos mil, fotografias que se suceden una tras otra en mi memoria y las serpentinas verdes gritan desenróllame!!! Las piñatas gimen de dolor...las lámparas no quieren encender esta noche, los carros no les da la gana de hacer tanto ruido como sea posible para saberme nunca tan distante y lejos….los niños comen, las monjas no miran y los semáforos solo se detienen cuando les grito…la luz roja cambia al verde y no se si pasar desapercibido para que un policia no me ponga una multa por incapaz de cruzar una pista coherentemente…la noche azul, las luces blancas, las camisas sin ruido, las sandalias apretadas las miradas no las entiendo nada…la inocencia es un cuento de hadas y la pulcritud se ha perdido en este barrio mundo que gira y gira sin detencion alguna, sin ningún sentimiento de culpa de haber cruzado las barreras del amor sin pedir permiso ni redencion….las hamburguesas saben a milkshakes de chocolate y las cerezas a carbón…pienso en mi, pienso en ella y no puedo recordar la ultima vez que estamos jujntos solo para pensar que la tengo ahorita mismo cerca, tan cerca como pueda, como la solicite como laabrace como le pido que me tome de la mano y solo sin caminar juntos pasear sin más rumbo que el que nos señala una brujula en mi cerebro y un mapa guerrillero en su cartera…veo sus zapatos, digo sandalias, y trato de encontrar las huellas que dejó al caminar cuando termino de hacerlo, una puerta sin entrada, un camion sin necesidad de chcoarse frente a un garaje y mis ganas intactas…los mejores deseos siempre, las malos los he guardado en un neceser amarilllo algo despintado, un telefono que no me cobra y me regala minutos por cobrar una siesta…un trabajo a medio acabar, la oficnia los telefonos los anexos y los cables enredados…Internet sin Internet..la noche se pone aun mas clara, los caminos no todos conducen a roma, pero algunos me dan señales donde puede quedar aquella felicidad de la que me hablaron, pienso, no siento y escribo.

jueves, febrero 05, 2009

Hoy celebro...¿y tú?

Si tú sabes cómo disfrutar una rosa, el verdor de un árbol en tu jardín, las montañas, los ríos, las estrellas, la luna, si tú sabes cómo disfrutar de las personas, no estarás tan obsesionado con el dinero.

La obsesión surge porque hemos olvidado el lenguaje de la celebración.

miércoles, febrero 04, 2009

Un pequeño silencio en medio de tanta bulla...

El hombre ordinario está viviendo una vida muy anormal, porque sus valores están invertidos. El dinero es más importante que la meditación; la lógica es más importante que el amor; la mente es más importante que el corazón; el poder sobre otros es más importante que el poder sobre el propio ser. Las cosas superficiales son más importantes que el encontrar los tesoros que la muerte misma no podrá destruir.

domingo, febrero 01, 2009

Somos un misterio, la vida lo es, el amor lo es, todo lo es...

Y cada persona es un tremendo misterio, inagotable, insondable, por eso no es posible nunca que tú puedas decir algo como "yo la conozco a ella", o, "yo lo conozco a él". A lo más puedes decir, "Yo he hecho lo mejor posible o he tratado de, pero el misterio continuará como misterio."

De hecho mientras más conoces a alguien más misterioso el otro se torna.

Entonces el Amor es una constante aventura.

sábado, enero 17, 2009

Razones del corazón (Parte II)

“El azar es la coincidencia de una casualidad externa y una finalidad interna”

André Breton

Hasta ahora nunca hablé eso de lo de su tan franca sinceridad. Sí, sinceridad nunca a medias, sino completita y hasta sorprendente. Sinceridad, que salió con sacada de brillo en toda la conversación que sostuvimos muy amenamente en algún café de Lima, y barsito aparte, donde la llevé con el único propósito de que se sintiera lo más cómoda que pudiera sentirse, y con la férrea convicción de que le encantaría.

Me comenzó a hablar muy suelta de huesos, y yo, muy sueltos de huesos también, la escuchaba. Trataba de descifrar las vertiginosas imágenes en sus ojos, que se sucedían, rápidamente, unas detrás de otras. Imágenes mentales, anécdotas, vivencias que poco a poco fue desempolvando como si por alguna extraña razón, y en algún inesperado momento hubiera recordado toda su vida de a pocos, pero tan de golpe, que daban ganas solo de sentarse y escucharla. Mientras yo resolvía, en la noche, el problema del “no existe pero yo te lo consigo”.

Lo cierto, es que verdaderamente lo helado que pedimos porque lo que pedimos primero no había, fue solo un pretexto para una conversación tan amena como simpática, y la verdad es que saliendo nos dio hambre, sí, y mucha hambre. Y tuvimos que conciliar para tratar de ir a comer algo que a ninguno de los dos nos dividiera pero que a los dos, al final de cuentas, nos dejara satisfechos. Eso hicimos, finalmente, y tuvimos que huir con la noche ya tan venida a menos y conversando rezagos de alguna inconclusa conversación matutina.

Por lo demás, fue un momento de felicidad, risas y más risas. Canciones a medias, un micro sin pagar, ¿dije risas? Y es que como diría Kierkegaard, “la eternidad es el instante”. Y no es que haya sido una eternidad el momento –porque se pasó volando- sino que se hizo eterno, se hizo no tan frágil, nunca se tornó volátil. Por el contrario, hoy, tal cual me place recordarlo, lo recuerdo, y escribo los recuerdos a mi antojo. Y si tan solo pudiera agregarle a esta historia dos o tres cositas más… ¿sé perdería acaso la veracidad de la misma?

Hoy no hago más que recordar, sin poder conciliar el sueño, y a la vez que me es imposible conciliarlo, acabo de soñarla muy despierto o muy dormido, muy yo. La soñé enredadamente de mi mano, con su piel tan suave, con el sonido de su risa, con su sonrisa, y sus ojitos juguetones. La soñé amando lo que hacía y disfrutando a plenitud del momento, tan despierta, tan dormida, tan preocupada y tan despreocupada a la misma vez, tan olvidadiza.

Traté de que su timidez pasara desapercibida, traté de endulzar la salada agua del mar para aplacar su sed y traté, de igual manera, arrancarle alguna cálida y risueña sonrisa, como siempre ella –y solo ella- la supo dar; como yo –y como solo yo- espero haberlo conseguido.

viernes, enero 16, 2009

Razones del corazón (Parte I)

"Los escritores escribimos porque somos tímidos y resulta que ahora nos hacen hablar en público"
palabras casi exactas de Ana María Matute y Augusto Monterroso
Su voz era suave, tierna y disciplinada. Era la voz de una alumna graduada de la escuela secundaria de algún colegio barranquino, de ojos verdes, joven y que había salido de casa a los dieciséis, con vehemencia, para comenzar a recorrer el mundo con la única inspiración de fotografiarlo, conocerlo y reciclarlo.

No recuerdo muy bien qué hora marcó mi reloj –que siempre llevo puesto en mi muñeca izquierda- cuando mis ojos la descubrieron despistadamente andando y buscándome con esos lindos ojos verdes que hacían tan buen juego con aquella blusita blanca y con bolitas.

Su voz siempre se mantuvo suave. Y su mirada, extraviada en el horizontal y lejano mar, por ratos se encontraba con la mía, extraviada, sí, pero en sus castaños cabellos claros. Y en sus ojos doblemente claros, con el único propósito de averiguar qué pasaba por su mente en aquel caluroso día de verano que decidimos encontrarnos muy cerquita al mar.

Hasta el día de hoy, no sé si fue la casualidad lo que evitó mi falta de optimismo, y qué falta de optimismo, porque media hora después de la hora pactada –por decir lo menos- hubiera podido estar seguro de no haber podido encontrarla ni siquiera tomando un café helado sola, y sentada frente a un atardecer tardón.

Al fin y al cabo, eso es lo de menos.

Lo demás es que caminamos y caminamos, como si no fuéramos a ningún lugar. Como si el destino nos hubiera tenido preparado los pasos justos para seguir haciendo lo único que hacíamos: caminar. Y seguimos caminando tan solo para romper esa delgada capita de hielo que nos separaba mientras conversábamos y perder esa irremediable timidez que produce la vida misma en un día caluroso bajo el sol, normalmente, durante aquellos traicioneros diez minutos iniciales del encuentro.

Ya sentados en algún café de la ciudad y con el sol metiéndose a la cama, abrimos la carta para pedir algo de tomar, frío por favor. Al lado de una ventana que miraba con un marco ovalado a la calle, y de reojo. Ella, sentada frente a mí; y yo, decididamente, frente a ella. Sus brazos cruzados, sus manos escritas, su cabello suelto y resuelto, sus dos codos sobre la mesa, su blusita blanca de bolitas, mis dos codos también sobre la mesa. ¿Y qué tal el día en la playa? Pedimos y seguimos conversando.

Luego vinieron, supongo que horas, de conversación. Y digo supongo porque ni me di cuenta del tiempo, o es que ni le presté atención a eso del reloj que estaba en mi muñeca izquierda. Entonces, prefiero quedarme con horas de conversación. Decía, que luego vinieron horas de conversación, esperando a que nos trajeran eso helado que tuvimos que pedir porque lo que pedimos primero nunca llegó –cosas que nunca entenderé- y que suceden justo cuando uno menos se lo espera, pero suceden.

Que de qué conversamos. Creo que conversamos lo suficiente como para pensar, que ahora sé un poco más acerca ella. De todo un poco en verdad, desde vida familia, amigos, arte y fotografía; hasta filosofía, cosas que ninguno de los dos entendió y serias utopías. Cosas en común y en descomún –como solo a ella se le ocurriría-.

lunes, enero 12, 2009

Frank en Lima...

domingo, enero 11, 2009

sábado, enero 10, 2009

Nunca supe cuánto...


Nunca supe cuánto debía perder para quedarme con algo a lo cual tendría que dejar un año, además de un poco más, más tarde. Nunca traté, porque nunca en verdad supe, de averiguar el verdadero significado de eso de que "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista", y parece que ni el cuerpo, ni el mal aguantaron, porque parecen haberse resignado luego de arduas faenas de dolorosas fricciones vertebrales, por decir lo menos.

Al cabo de un año, además de un poco más, aunque no mucho, podría decirse que ningún cuerpo aguntó y ningún mal resistió. Porque si hubieran aguantado y resistido de manera tan estoica como valerosa quizá no hubieran tenido una tregua de medio año, y finalmente un acuerdo de paz que más parece el concilio de trento que un acuerdo de paz, pero ahí vamos...

Nunca supe, también, eso de que cortar por lo sano era lo más recomendable y eso de que la pita se rompe por el lado más débil , pero de algo saqué mis propias conclusiones, y esas propias conclusiones concluyeron en que solo mía era la decisión que nunca tomé, porque el enemigo (metafóricamente hablando), llegó con su banderita blanca en son de paz, con las armas hacia abajo, y una cabizbaja expresión facial que hasta ahora me parece fingida...

jueves, enero 08, 2009

Amarse a uno mismo no es tan fácil


Hacía mucho calor, el día que conversábamos de cuán inexplicablemente difícil era eso de amarse uno a uno mismo. Hasta ese momento de dudas, nunca en mi vida me había puesto a meditar tan profundamente sobre tal afirmación, contractura neuronal o simplemente un pensamiento aparentemente inocuo llamado: "amor a uno mismo".

Decía que aquel día me moría de calor, sentado frente a ella, risueña -como nunca deja de estarlo siempre-, deslumbrante por esas cosas del destino que a uno lo hacen despertarse tan bien cada mañana.... Y es que, para empezar ella nunca terminó de decidirse en eso de que si se amaba o no. Por lo que yo me entretuve jugueteando con su único si y su único no, y a medias tintas -osea nada- y sus cabizbajas frases luego de terminar de escuchar canciones que la hundían quizá en las melancolías más ignotas y profundas de un hemisferio lleno de polvo.

Fui yo, precisamente, quien trató de acaparar la conversación con mi insistente e irrisoria pregunta, qué interrogante tan bobalicona, como "no sé de qué más hablar y por eso te pongo lo primero que se me ocurre". A menudo me pasa, quizá por la premura de aquellos minutos que mientras pasan uno se hace tantas preguntas como cuando recién el ser humano cae en razón que algún día tendrá que irse de este mundo sin haber hecho literalmente nada.

Y seguimos el trazo que nos marcó la conversa en el mismo modo como de a pocos y de pequeños sorbos ibamos tomando una mesurada copa de vino dulce, aguerrido -como solo los valientes beben el placer-. La enriquecedora conversación nunca tomó su cauce final, a sabiendas de la noche oscura, tenebrosa y casi por ratos adormitada.

De pronto, su risueña expresión no supo como mantenerse quieta, constante, y tornó en un gesto inconcluso a punto de una maravillosa lágrima dulce, porque no podía ser de otra manera -o salada-, pues imposible pensar que de unos ojos tan dulcemente apacibles, risueños y doblemente tiernos y claros, podrían salir pequeñas lágrimas saladas, amargas o tristonas.

Yo la escuchaba con deleite mortecino y seguía tomando el vino de una copa acabada. Y la música de fondo, y el cielo claro. Ella sólo dubitaba en su respuesta.

De pronto una palabra, una sola frase, un solo episodio que me ha dejado pensando hasta hoy, de sólo haber sabido qué contestar en ese momento, de sólo pensar qué hubiera sido si... mejor ya no pensar y quedarne tranquilamente exhausto en el meditabundo sillón de los recuerdos y de los aires cuartopisanos de esta humilde morada apagada por un error electrónico que me ha dejado con el consuelo de ya no poder hablar con ella pero de seguir recordándola.

Por el momento, yo sé de una mujer que mi alma extraña... y que dice no amarse a sí misma, y que por el contrario ama a todo el mundo, con el amor con el que no puede amarse ella misma.

viernes, enero 02, 2009

No sé de qué escribir

Recuerdo fechas, algunos nombres, ciertos lugares, pequeños olores, formas de vestir, vivos colores, fromas de peinar, diversos autores, comidas para escoger, terapias que seguir, psicólogos, amnesias, helados, estaciones del año, sentimientos y culpables.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Este blog, fue creado con el único propósito de servir como una especie de catarsis para el autor, sin embargo, se convirtió no sólo en un dolor de cabeza para el mismo, sino en la más requerida página de sentimientos no exteriorizados y estados de ánimos ocultos. Para luego terminar siendo una especie de recuento del acontecer político, araíz de un trabajo de periodismo de la universidad. A su vez, marcó una etapa bien definidad en mi vida, con algunos sinsabores y ciertas desaveniencias, pero muchas alegrías, sorpresas y enriquecedores consejos de parte de quienes de manera anónima supieron ingresar en el fascinante y por momentos atormentado mundo del que escribe.