jueves, diciembre 28, 2006

Espléndida mañana...

Espléndida mañana cuando por fin se oculta la noche, con tantos sollozos y sufrimientos de gente que no tiene la culpa de estar aquí, que no tiene la culpa siquiera de haber nacido, de estar sufriendo junto a otras tantas personas y familias y conocidos que aguardan por cada uno de ellos a la salida. Largas esperas, indolentes barrotes de metal, que no se complacen viendo llorar al más fuerte. No es el destino quien lo quiso, fueron, creo yo, la inexactitud de haber crecido frente al oprobio de esta sociedad. Quien diga en este lugar que aguarda salir para regenerarse será un usurero, nadie aguarda salir de esta pocilga, porque realmente lo es, para cambiar, sino para delinquir aun más de lo que ellos acostumbraban, porque el hecho se haber sido oprimidos y desarraigados de sus familias, tierras, círculos y condominios ha mellado en su subconsciente y aún no dejan de sonar vez tras vez. Con los ojos como no queriendo ver nada, los tengo prendido entre las rejas, para ver si por ahí se asoma esa figura esbelta de aquella damisela precoz que con sus atributos suele encandilar a los mas fieros y extraños. Que con su arte de amar ha traído abajo a más de uno y sueña con conquistar el absurdo de visitarme en las noches y quedarse a dormir. Suelo contestar de día lo que me preguntan por las noches, pero hoy estoy solo para nadie, porque literalmente he salido a dar un breve paseo con mi mirada, que socava entre las ventanas aquellos seniles ríos de agua púrpura que no dejan de fluir. Más fuerte es el viento que se acalló de pronto, y estaba alborotado, prefiero salir volando que quedarme atolondrado en este nido de pájaros, en este cilo, en este enclaustro furibundo y nostálgico en donde ahogo mis penas y pesares a través de una ventana, como queriendo traer al recuerdo aquellos momentos que se borraron, que nunca hablaron por sí solos, sino que tendremos que hablar más delante de ellos, como si hubieran muerto, o como si las efemérides de aquel día hubieran calado hondo en el corazón de ella. Súbitamente acostumbrado al sollozo de tu mirada, y al espasmo de tu silencio, no puede acostumbrar a mi cuerpo al ritmo que le impartes a tu rutina, a tu espejo. Son tus sombras las que duelen al pasar adoloridas, siendo estériles mis besos que aún siguen siendo tuyos. Las cosas se van, pero se van volando, como quien hace recuerdo de aquel efímero pasatiempo en que nos agarrábamos las manos. Por un momento. Por un instante creí haberte erizado de pies a cabeza y haberte estrechado a tal punto de no dejarte ir, pero que fuerte eres, y perenne a la vez que no dejas huellas, que sueles ver rastros por donde no los hay, que sueles ver de reojo las miradas que te cruzan y las esquivas súbitamente por entre la cornisa de tu cuerpo por donde se bandea la luna. Aún quisiera estar contigo, pero sin ti. Como si no nos hubiéramos amado nunca, como queriendo ocultar, tu, la ironía del pasado creyendo traer al presente las nostalgias del futuro. Como quien sabe a ciencia cierta que debe hacer en el momento que lo debe hacer, mas epístolas creo yo haber pensado recibir de aquella dama, de aquella mujer que ya no es más una niña como aquel día en que la conocí.
Los claveles suenan al tiritar de frío los jazmines dorados que albergan al trigo y a los caracoles en tu jardín. Como si fuesen bárbaros aquellos que persiguen a las viejas inclemencias del tiempo. Como si el tiempo fuese en realidad el único enemigo de mis pesares y mis angustias, mas nada, todo perdido está, sin quererte contar nada paso día y noche en vela, suspirando como aquel momento de reclamar una mirada, y aquellos roces como queriendo decirte algo, sin hablar, sin, tan sólo, cruzar palabra. Pude ver aquel día que el viento nos llamó tarde, mas nunca supo encontrarte dentro del cuarto dormida. Fue la tarde perfecta quien sabe porqué, sería una partida frustrada, otra mal entonada y unas cuantas buhardillas. Pero estuviste tú, como queriendo reclamarme entre los pocos parados y sedientos, entre los vastos paisajes con carros. Como queriendo no decir nada me acerqué. Supe, entonces, que algo pasaba. Con los dos nos fuimos, tu tratando de alegar, y yo queriéndote jalar con la mirada. No te decía nada y puedo pensar que no fue mal augurio pues sin pensarlo dos veces no quisiste bajar.

La noche cayó lentamente y no pudimos volver a intentarlo. Llegamos al lugar indicado nunca tuve más temor que aquel día corriendo, y en mi mente te presentabas sin mirarte, sin hablarte, con la voz entrecortada, como queriendo llorar, y temblando de pavor. Devinimos en parajes ignotos y sedientos de limpieza moral, con aquellos borrachos con quienes no sabríamos descifrar nada, como cuando aquel porrazo de pavor te embargó la piel de gallina, y pude tocar tu brazo, deslizándome suavemente por tu abrigo, mientras cruzaba la pista, mientras bajaba súbitamente mi mano. Grandioso destino que ni siquiera queriéndolo, pudiste hacer que su mano con la mía encontraran el camino de la vida haciendo de todo esto un misterio por resolver. Un enigma al vacío. Desesperación conjurada por algunos dioses malévolos, y algunas brujas chirriantes que no pueden hacer de ti, una mujer. Mi mujer.

Veo a través de mi ventana, las llorosas palmeras que crecen, y no dejan respirar en este frío intenso, en este humilde cielo, los que dejaron escuchar sus voces, sus palmadas, sus gritos y sus aplausos. Puedo vislumbrar que no se trata de nuevos cánones establecidos sino de viejos paradigmas endilgados por la memoria colectiva. Infame. Lucha entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Lucha. Clases sociales entre los que suelen tenerlo todo y los que no tienen nada. Puedes ofrecer tu cuartucho entre la muchedumbre adormitada en subasta hasta el amanecer. Quiero subastar el invierno, las flores, los ríos, y los nevados hasta quedar en la quiebra por tanto ofertar lo gratis. Quisiera poder vislumbrar los tejidos que entremezclan los sacerdotes linaje escogido, con lienzo y con linos finísimos. No, podría hacer una pequeña pregunta, una misteriosa y enigmática ruina sutil y adyacente a mi lago de lágrimas, como queriéndote besar en la boca, como siendo el príncipe de tus sollozo incontrolables y lamentos inexplicables, me entrometo en tu ideas y hago de ellas otras cosas, como suaves e indolentes, augurios precipitados y discernimientos que no dejan de salir de mi alma, ni de mi mente, sólo quiero un tiempo más para poder explicar lo que ha sucedido por fin. Lo que aconteció no lo podría explicar con palabras, con placeres en mi alcoba como los más sórdidos climas que no suelen ver algo, con los que deshojan margaritas pensando en algún día volver a verlas. Me crispan los nervios, como si fuera la última noche, como si estuvieras a punto de entrar dentro de claveles rojos y linos finos y como si no quisieras partir ni apartarte ni por un minuto, ni siquiera alejar tu mirada y poderme contemplar toda una eternidad.

uno...dos..tres..da lo mismo..seguimos contando soledad

La soledad es lo que como para estar vivo, es el combustible para moverme, es la llave para alcanzar lo que nunca pude…

La soledad son muros, una galleta, una botella de agua casi por terminar y un teclado semi-derruido…

La soledad son ruidos, son niños, son voces que sólo yo escucho…

La soledad es una canción que aguarda en pausa en mi computadora…

La soledad son pensamientos, miles de pensamientos…millones

La soledad es una imagen tuya en mi memoria y una foto que aún no la muevo del lugar en que la dejaste…

La soledad son unos cuantos pasos para pensar que no sigo estando tan solo…que sigo vivo

La soledad es conversar con alguien y no importa que ese alguien no exista…

La soledad es un baile, una danza, es una celebración mental…

La soledad es un sofá en la sala, un peluche, dos mujeres y comida…

La soledad son tres relojes que me indican la hora, cada uno a su manera, y cada uno por su cuenta…como quieran

La soledad es un cojín desgastado que me mira, que me mira de costado…de reojo

La soledad es una espera constante… de esperarte y de volverme loco, es mi soledad, y al fin y al cabo no se si la quiero o ya no la aguanto más… soledad

miércoles, diciembre 27, 2006

Hoy- Aquí y ahora

No hay nada que decir, estoy vacío. No tengo nada en mente, mis conocimientos son una ilusión, son bsolutamente innecesarios, son inútiles. Hoy, no tengo más que decir, tan sólo unas cuantas palabras. No tengo deseos, mis pensamientos y mi mente están totalmente neutralizados. Podrías, en este mismo instante, desmantelar mi cerebro y no encontrar nada. Hazlo ahora!...

Hoy día, el levantarme me crea una sensación hipnótica de un flujo interminable, un fluir incierto, una inseguridad tremenda... no sé que pasará mañana, y sin ir muy lejos, no sé si quiera qué pasará luego, tan solo vivo, y lo hago peligrosamente, arriesgando, usando mi inteligencia magullada por capas de polvo que con las justas la dejan respirar, la han absorbido, pero trato de recuperarla. No creo en el futuro, es más, no pienso en él, y si en este mismo momento pienso en él, realmente no creo en el. Yo estoy en el aquí y ahora, no me interesa lo que suceda después, es más, no lo sé, no tengo la menor certeza, sería estúpido pensar que si la tengo.

Lo que pasa es que el futuro es inseguro, o es predecible, pero eso es lo más interesante de la vida, de todo esto, pues si fuera todo predecible y si fuera todo certeza que aburrido sería vivir!... sabría qué es lo que va a pasar luego, y no habría ningún riesgo como generalmente lo hay. Seríamos máquinas, no seres humanos. Las máquinas son predecibles, saben lo que van a hacer luego, están programadas, yo no. Yo quiero correr riesgos, vivir peligrosamente, asumir que la vida es eso, una inseguridad tremenda. Quiero afrontar cada momento en cada instante, en ese momento, no quiero urgar en respuestas prefabricadas ni en conocimientos archivados.

Siento que mi amor es un verdadero amor. Doy. No quiero recibir, no quiero nada a cambio. El amor, al menos mi amor, es algo bello, algo hermoso. El amor no es un negocio. Si conviertes en un negocio al amor eres un estúpido. Lo bello es gratis no ahy negocio alguno.

Un atardecer ne la playa es algo hermoso y no hay negocio en ello, es totalmente y absolutamente gratis, un cielo estrellado, un paisaje, la luna cuando se desliza sobre la corniza, todo eso es bello, y es gratis. No anules al amor, no lo contamines, no todo en esta vida es negocio. Aprende a vivir si eso en tu mente y comprenderas aún mucho mejor lo que es vivir plenamente. El amor no exije, no demanda, no quiere poder, no espera nada a cambio, es amor, el amor fluye.

jueves, diciembre 21, 2006

Un momento no es sólo un momento, pero las palabras se van...

Ahorraremos horas para no despreciar minutos, para estar un poco más alegres...para que el tiempo no se nos pase volando.

Estaremos algo callados para no pretender decir nada, sino más bien dejar que los sentimientos fluyan...

Trataremos de encontrarnos el uno al otro, quizá ya no con la mirada pero sí con el silencio y con las palabras que al fin y al cabo son sólo eso: palabras...

Empezaremos por la tertulia, seguiremos con algo para amenizar el día y concluiremos satisfechamente insatisfechos...

Sobornaremos a alguien para que nos deje entrar y conversar toda la noche... no tendrás la obligación de habar de ningún tema...

Ya en mi cama, cuando despierte y me encuentre tal como me había acostado en la noche, cansado y retraído, trataré de encontrarle alguna explicación al momento...

miércoles, diciembre 20, 2006

P-e-n-s-a-m-i-e-n-t-o-s

Sigo pensando y sigo sin encontrarme a mí mismo, pareciera que sin pensarlo siquiera, he llegado a la conclusión de que no me hallo. Habría que urgar más en mi presente y, entonces, ahí voy a "ser". En estos momento yo no soy, pues cuando sea no estaré escribiendo estas líneas, inútiles ya que seguirán siendo eso: palabras. No encuentro un tiempo con mi yo, mi yo se ha perdido, no encuentro un lugar en donde esté solo, no lo encuentro está perdido, aún no lo conozco. Siempre me encuentro rodeado de gente, de ruidos, de olores, de toda cosa que me aparta de mí, que me aparta de toda verdadera existencia, y lo único que hago es estar lleno. Lleno de mí y de ellos, lleno de pensamientos, lleno de circunstacias, lleno de dolores, lleno de alegrías, lleno de conversaciones, lleno de orgullo, lleno de conocimientos, lleno de ignorancia, lleno de todo... ¡cómo me cuesta estar vacío!...

Cuando tú estas vacío, es ahí donde realmente eres, es ahí donde realmente puedes movilizarte, de lo contrario permaneces inmóvil.

Te inmovilizas cuando estas pensando, si piensas ya no puedes existir, porque ya no eres. Al fin y al cabo la vida se resume en un simple pensar, muchos pensamientos que invaden las cavidades más profundas de nuestra dominante mente. Tus recuerdos me apartan hasta escabullirme en lo más recóndito de mis deseos, de los que trataré de escapar a fin de que pueda llegar a buen puerto.

martes, diciembre 19, 2006

Inmóvil

Pensaba que encontrándome contigo, me huebiera idoi mejor de lo que me está yendo... me equivoqué. No sabía que mientras menos sea el tiempo que pasamos juntos, mejor va a ser para ambos. Al mismo tiempo me preguntaba, solo, sentado en algún rincón de las inútiles paredes de mi casa. Había estado reflexionando sobre algunos aspectos que no son más importantes para el común denominador de la gente común. Sabía, de antemano, que necesitaría de algo más que tu propia presencia física: necesitaba tu existencia. Pero al preguntarnos qué es existencia, nos respondemos que es la escencia de cada uno, es nuestro ser, nosotros mismos. No es materialidad ni superficialidad, sino todo lo contrario: es espiritualidad. Cuando realmente nosotros sabemos que pensamos en eso, estamos muertos.

Hay algo que nunca dije, pero que ahora me urge decirlo, y es que conforme va pasando el tiempo tenemos tanto que decir y de qué acordarnos que desearíamos no haber cometido los mismos errores que cometimos durante nuestra cortísima vida. Porque, al fin y al cabo, esta vida es eso: temporal. Últimamente, he llegado a la conclusión de que nuestra vida no vale nada. Cada vez que me levanto, veo al frente mío ropa, muros, cosas, adornos y bisutería...zapatos, collares que adornarán cuellos tratando de cubrir su falsa moralidad, de ellos...de ellas, de los que tratan de aparentar algo que ni siquiera saben que son, y que, nisiquiera, tratan de urgar para averiguarlo.

Quisiera que el día de hoy no sepamos a donde ir, y que no tratemos parecer antes los demás lo que ellos esperan de nosotros. Es por eso que hoy día: quiero caminar sin pretender dar información a la gente de que caminoo apurado y siempre hacia algún lugar, quiero pensar solamente en mí, y tratar de imaginarte conversandome, quiero sentirme yo, en el hoy y no inmovilizarme ni en el futuro, que aún no viene, ni en el pasado, que no volverá. Quiero ser el único que se aparte de la gente y sentirme cohibido con el suave toque del sol cuando caiga por la tarde, quiero sentirme abrazado por el intenso resplandor de la luna, quien a lo lejos, espero que me recuerde, quiero seguir contando los días para verte, pero aún no quiero terminar de pensar en lo único que pienso, en lo único: en tí.

domingo, diciembre 10, 2006

La vida color pasarella

La vida es un ida y vuelta de gente que camina pensando en el día de mañana.. que vendrá...
La vida son unos cuantos pasos que al caminarlos distraen y al regresar se van...
La vida es un acopio de preguntas y de besos... la vida se pasa tan rápido...

La vida es como una pasarella por donde transcurren recuerdos, caretas, cuerpos que se lucen como viles objetos de seda...
La vida es una fábula...cuando la vida se roe...cuando el cielo es oscuro..

La vida se torna gris, con algunos implantes de hipocresía y unos cuantos esmaltes de fantasía, personas que caminan sobre nubes de colores que se pintan de tintas de color pastel...
Amaestrados cachorros, un mismo standard al caminar y hasta la misma ropa con diferente disfraz..

La vida es tan ilógica pero a uno lo tiene tan preocupado, la vida es un sin fin de preguntas, la vida te libera y te hace mucho más esclavo...

La vida no es tan fácil como creíamos, pero es más simple y sencilla de lo que pensamos, pero los maniquíes que transitan por ella, hacen que esta vida sea un poco más fría, un poco más sola. La vida tiene tanto parecido a mi soledad.

jueves, noviembre 30, 2006

Esta Navidad…

Esta Navidad será diferente,
estaremos llenos de esperanzas,
estaremos llenos de expectativas,
trataremos de estar llenos de amor,
trataremos de vivir esa noche…

Será una noche con menos horas,
será una noche con mas silencios,
con menos palabras,
con mas pensamientos,
con mas miradas perdidas…

Habrá frío como siempre en la noche,
pero será luego de un tiempo,
el necesario para poder limpiar el calor que produce la vida misma en el día.

Dormitaré por momentos,
tratando que el sueño relaje la turbulencia,
la turbulencia de experiencias encontradas,
del pasado, del hoy y del mañana…

Trataremos de encontrar respuestas,
pero no lo lograremos en ese momento,
quizás mañana…
al día siguiente…
a la hora que amanezca y despierte mojado por el sereno de la mañana,

Ya en mi cama,
me daré cuenta que todo fue un sueño,
que no hubo noche como tal
ni gotas de rocío
que no hubieron pensamientos
y todo haya sido parte del olvido.

sábado, noviembre 25, 2006

a ti..

Te veo claudicando, oyendo, soñando. Te posaste cual ave a su nido. Quien escuchara tus cantos y arremetiera contra tus mejillas, sabría, quizás, apenas, un poco, de tanto. No basta con una vez contemplarte, resuelta y risueña niña que bajas con cabellos de oro y pasos con rima. Cuan fútiles son mis clarividencias, y vanas mis expectativas, al haberte soñado mía. Cuan bellos e ignotos son los parajes que recorrimos juntos, los días, las horas sentados, disfrutando de las hirientes y a la misma vez, placenteras miradas. Sólo, tan solo tú, eres mi niña. Ignotos los lugares por donde recorre mi mente, mil situaciones, escasos besos, miradas inconclusas, frío intenso. Suelo convocar a mis recuerdos a la tertulia en las noches de desvelo, con preguntas que, aún, no llego a resolver. Sigo queriendo develar el misterio, de aquella mirada, de tan profundo silencio, como no queriéndote olvidar. La llama de fuego, reposa. Sobre pastos descansa, como si fueras tú la observo, cual si fueras, tú. Miro alrededor, y no te encuentro, como si fuera la última noche, presagiando encuentros furtivos, malos presagios, queriendo extrañarte. Ensimismado, dubitativo, reflexivo, e incrédulo, me pierdo en esta divagación mental, que me adormita y me hace soñar. Como si fuera en vano aquel impulso, voy construyendo escaleras, y me deslizo por la cornisa de tu mirada, sin pedir permiso, sin pronunciar palabra, me cobijas. Cuando amanezca estaré terminando la diadema que tejí por la noche, en mis sueños dormidos, lúgubres y sigilosos. Cual amantes repentinos en aquella desaforada ciudad que nos ilumina el rostro que nos descubre ante el gentío inmenso, en tropel nos vamos en sueño. Mis sueños.

09-09-06

No soy el mismo de antes, luego de haberte visto chapuceando algunos gestos, mirando como advirtiendo tu presencia que destellaba ante mis ojos. Dos luces que alumbraban frente a un sol oculto, de incógnito, que por esas extrañas coincidencias, no se hizo presente. Qué maravilloso es para el poeta que no haya salido el sol, porque bastó tu sola presencia, tu sólo cobijo, sin pronunciar, siquiera, palabra: tu sola mirada irradiaba advertencia y melancolía a este humilde espectador. Cuan cómodo es estar mirándote desde lejos, por más que me cueste observarte, siento las miradas de todos puestas en mí, y la mía advirtiendo tu sola presencia. No es cruel, al insensato pedirle que refriegue en tu memoria aquellos primeros minutos que por la extraña química del destino supieron augurar mis ojos, reflejos en los tuyos. Cual agua artificial, y superflua existe en esta mente adolorida algunos destellos fotográficos de tu efímera presentación. Es propicio ahora que el sol se oculte, porque el poeta acongojado ha llegado a su destino, dejando pasar, probablemente, su última oportunidad. Prefiero mirarte a lo lejos, pensarte a distancia y escribirte desde aquí. De repente porque no tengo el valor para acercarme o quizá, como ya han pasado diecinueve abriles en mi vida, quien sabe, te tenga que olvidar. La niña con cabellos claros, y ojos de frondosa belleza exalta cualidades que hasta el más observador deja pasar por alto. Que deje de escribir me dice el corazón, pues no tengo palabras y el pesar es hondo. Adiós mujer de sueños, de seductora mirada, para un hombre que sólo busca poderte besar dentro de un cuento.

...recuerdos

Vastos recuerdos de un verano sombrío, con mucha oscuridad entre las luces de invierno, recuerdos disímiles que no se irán por más haya estado dormido por aquellos minutos despiertos. Solemos irnos de noche, quien sabe a donde, y si nos encontramos nos divertiremos un poco. Soeces son los clamores que nos endilgan las carcajadas que se encargan de administrar nuestras fuerzas. Burdos e insomnes son los aplausos que se vierten dentro del recinto claustro. Somos lo que más nos enajenamos ante el grito beneplácito de algunas bellas damas que no hacen más que entregarse a la belleza y los placeres de la carne. Probos hombres que caen engarzados entre las redes que los tienden y manejan y por las que suelen cometer más de un pecado.

viernes, octubre 20, 2006

Secreto de vida

Hay momentos en la vida que pasan, ante nuestros ojos, desapercibidos. Otros cuantos que no se sabe adonde van a parar, pero los hay muchos que, sin percatarnos, están con solo observar a nuestro alrededor. Hoy, cuando el tiempo se vuelve tan apremiante y la rutina se vuelve aún mas monótona, siento confundidos y aturdidos a todos los seres que por las grandes y pequeñas avenidas de esta ciudad, van caminando como seres robotizados que lo único que pretenden es ser “útiles”. ¿Pero, útiles para qué o para quién?... Puede que me embargue algún sentimiento de frustración y de no poder retroceder el tiempo, como nos pasa a todos, por cierto, pero de lo que estoy convencido es que por tantos años fuimos criados por nuestros padres, que con tanta paciencia pero también, y porqué no decirlo, con tanta autoridad nos trataron de la manera más sensata, según ellos. “Estudia”, “no mires las musarañas”, “haz algo productivo”, “qué haces ahí, muévete”: todas estas frases-cliché nos recuerdan a nuestra infancia y con ella toda la nostalgia de los recuerdos y aun de los que ya no podemos recordar. Pero en todas estas frases, hay algo en común: todas nos demandan ser “útiles”. Pero, qué es ser “útil”?...significa que somos productivos para la sociedad, la cual nos hace creer que somos útiles, cuando no lo somos en realidad. Desde muy chicos nos han formado para ser útiles, y es cuando llegamos a adultos cuando los estragos de esta educación hacen mella en el quehacer del ser humano y, entonces, estamos tan mentalizados en ser útiles que nos olvidamos de lo “inútil”. Mirar las musarañas, quedarnos contemplando la luna toda una noche, observar, un atardecer, quedarnos callados, meditar, escribir, pintar… (y así podría citar miles de cosas), son cosas “inútiles”, y las llamo así por darles un nombre y porque la sociedad nos ha hecho creer que los son. Es así que cuando se construye un edificio, le damos más importancia a los muros (lo útil), cuando lo más importante y lo que nos permite habitar dentro de esos simples y ordinarios muros, son las ventanas, puertas y espacios dentro del mismo (lo “inútil”). Es, pues, indispensable, que le demos un equilibrio a nuestras vidas, no vaya ser que mañana despertemos y al vernos a través del espejo sorprendidos nos demos cuenta que nos hemos metamorfoseado a lo Franz Kafka en monstruos humanos que cuando tengamos la necesidad de hacer el amor, mandemos a un tercero para que cumpla dicha función por nosotros, ya que estaremos tan estresados y preocupados en ser útiles que ya no tendremos tiempo para hacerlo.