lunes, agosto 10, 2009

Qué hago yo cuando domingo es por la tarde...


He caminado descalzo por la vida. Y aún me quedan ganas de abrazarme a ella, y quedarme quieto no sé por cuanto tiempo más. Y tampoco sé por cuanto tiempo más la podré ver a ella: la vida. Y me aferro a ella como un náufrago a una boya, y distingo los pálidos colores de los lunes en la ciudad.

Y me aferro a ella –decía- como un náufrago haría lo propio con una boya y tan igual como hago yo, que voy de amigo en amigo, para curarme una depresión, aun clínicamente no probada.. Dije de amigo en amigo. Sí, permítaseme fantasear por al menos un momento, y creer que verdaderamente es así como les cuento y no como la purita vida real se encarga de refregármelo en la cara día tras día.

He caminado por la vida, y me produzco nostalgia. Y me produce nostalgia, la vida y la nostalgia misma. Y entonces, trato de encontrar recuerdos en cosas que nunca tuve, y en sitios donde muy difícilmente los halle. Trato de percibir algún olor, alguna ventisca que refresque espacios acalorados de alquiler, balconcitos a la calle y cortinitas sucias.

Qué ganas la soledad para estar sola y no importarle nadie. Y no soportar a nadie tampoco. De pronto, ni ella se soporta a sí misma y a mí me sorprende importándome muy poco, menos de lo que le importo a ella.

Hoy me encontré con la vida en un cuarto piso y le hablé. Le dije que pase y cierre la puerta, accedió. Me puse a llorar con ella sin reprocharle nada. Le comenté, entre otras cosas, que no quería más seguir.






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3 comentarios:

Ornella. dijo...

Sos un genio.

María Ornella dijo...

Sos un genio.

Alonzo Grau dijo...

No puedo leer tu blog Ornella. Necesito invitación para eso? Me cuentas.