viernes, octubre 20, 2006
Secreto de vida
Hay momentos en la vida que pasan, ante nuestros ojos, desapercibidos. Otros cuantos que no se sabe adonde van a parar, pero los hay muchos que, sin percatarnos, están con solo observar a nuestro alrededor. Hoy, cuando el tiempo se vuelve tan apremiante y la rutina se vuelve aún mas monótona, siento confundidos y aturdidos a todos los seres que por las grandes y pequeñas avenidas de esta ciudad, van caminando como seres robotizados que lo único que pretenden es ser “útiles”. ¿Pero, útiles para qué o para quién?... Puede que me embargue algún sentimiento de frustración y de no poder retroceder el tiempo, como nos pasa a todos, por cierto, pero de lo que estoy convencido es que por tantos años fuimos criados por nuestros padres, que con tanta paciencia pero también, y porqué no decirlo, con tanta autoridad nos trataron de la manera más sensata, según ellos. “Estudia”, “no mires las musarañas”, “haz algo productivo”, “qué haces ahí, muévete”: todas estas frases-cliché nos recuerdan a nuestra infancia y con ella toda la nostalgia de los recuerdos y aun de los que ya no podemos recordar. Pero en todas estas frases, hay algo en común: todas nos demandan ser “útiles”. Pero, qué es ser “útil”?...significa que somos productivos para la sociedad, la cual nos hace creer que somos útiles, cuando no lo somos en realidad. Desde muy chicos nos han formado para ser útiles, y es cuando llegamos a adultos cuando los estragos de esta educación hacen mella en el quehacer del ser humano y, entonces, estamos tan mentalizados en ser útiles que nos olvidamos de lo “inútil”. Mirar las musarañas, quedarnos contemplando la luna toda una noche, observar, un atardecer, quedarnos callados, meditar, escribir, pintar… (y así podría citar miles de cosas), son cosas “inútiles”, y las llamo así por darles un nombre y porque la sociedad nos ha hecho creer que los son. Es así que cuando se construye un edificio, le damos más importancia a los muros (lo útil), cuando lo más importante y lo que nos permite habitar dentro de esos simples y ordinarios muros, son las ventanas, puertas y espacios dentro del mismo (lo “inútil”). Es, pues, indispensable, que le demos un equilibrio a nuestras vidas, no vaya ser que mañana despertemos y al vernos a través del espejo sorprendidos nos demos cuenta que nos hemos metamorfoseado a lo Franz Kafka en monstruos humanos que cuando tengamos la necesidad de hacer el amor, mandemos a un tercero para que cumpla dicha función por nosotros, ya que estaremos tan estresados y preocupados en ser útiles que ya no tendremos tiempo para hacerlo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Es muy lógico tu razonamiento
Publicar un comentario