sábado, noviembre 25, 2006
...recuerdos
Vastos recuerdos de un verano sombrío, con mucha oscuridad entre las luces de invierno, recuerdos disímiles que no se irán por más haya estado dormido por aquellos minutos despiertos. Solemos irnos de noche, quien sabe a donde, y si nos encontramos nos divertiremos un poco. Soeces son los clamores que nos endilgan las carcajadas que se encargan de administrar nuestras fuerzas. Burdos e insomnes son los aplausos que se vierten dentro del recinto claustro. Somos lo que más nos enajenamos ante el grito beneplácito de algunas bellas damas que no hacen más que entregarse a la belleza y los placeres de la carne. Probos hombres que caen engarzados entre las redes que los tienden y manejan y por las que suelen cometer más de un pecado.
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