sábado, noviembre 25, 2006

a ti..

Te veo claudicando, oyendo, soñando. Te posaste cual ave a su nido. Quien escuchara tus cantos y arremetiera contra tus mejillas, sabría, quizás, apenas, un poco, de tanto. No basta con una vez contemplarte, resuelta y risueña niña que bajas con cabellos de oro y pasos con rima. Cuan fútiles son mis clarividencias, y vanas mis expectativas, al haberte soñado mía. Cuan bellos e ignotos son los parajes que recorrimos juntos, los días, las horas sentados, disfrutando de las hirientes y a la misma vez, placenteras miradas. Sólo, tan solo tú, eres mi niña. Ignotos los lugares por donde recorre mi mente, mil situaciones, escasos besos, miradas inconclusas, frío intenso. Suelo convocar a mis recuerdos a la tertulia en las noches de desvelo, con preguntas que, aún, no llego a resolver. Sigo queriendo develar el misterio, de aquella mirada, de tan profundo silencio, como no queriéndote olvidar. La llama de fuego, reposa. Sobre pastos descansa, como si fueras tú la observo, cual si fueras, tú. Miro alrededor, y no te encuentro, como si fuera la última noche, presagiando encuentros furtivos, malos presagios, queriendo extrañarte. Ensimismado, dubitativo, reflexivo, e incrédulo, me pierdo en esta divagación mental, que me adormita y me hace soñar. Como si fuera en vano aquel impulso, voy construyendo escaleras, y me deslizo por la cornisa de tu mirada, sin pedir permiso, sin pronunciar palabra, me cobijas. Cuando amanezca estaré terminando la diadema que tejí por la noche, en mis sueños dormidos, lúgubres y sigilosos. Cual amantes repentinos en aquella desaforada ciudad que nos ilumina el rostro que nos descubre ante el gentío inmenso, en tropel nos vamos en sueño. Mis sueños.

No hay comentarios.: