Sigo pensando y sigo sin encontrarme a mí mismo, pareciera que sin pensarlo siquiera, he llegado a la conclusión de que no me hallo. Habría que urgar más en mi presente y, entonces, ahí voy a "ser". En estos momento yo no soy, pues cuando sea no estaré escribiendo estas líneas, inútiles ya que seguirán siendo eso: palabras. No encuentro un tiempo con mi yo, mi yo se ha perdido, no encuentro un lugar en donde esté solo, no lo encuentro está perdido, aún no lo conozco. Siempre me encuentro rodeado de gente, de ruidos, de olores, de toda cosa que me aparta de mí, que me aparta de toda verdadera existencia, y lo único que hago es estar lleno. Lleno de mí y de ellos, lleno de pensamientos, lleno de circunstacias, lleno de dolores, lleno de alegrías, lleno de conversaciones, lleno de orgullo, lleno de conocimientos, lleno de ignorancia, lleno de todo... ¡cómo me cuesta estar vacío!...
Cuando tú estas vacío, es ahí donde realmente eres, es ahí donde realmente puedes movilizarte, de lo contrario permaneces inmóvil.
Te inmovilizas cuando estas pensando, si piensas ya no puedes existir, porque ya no eres. Al fin y al cabo la vida se resume en un simple pensar, muchos pensamientos que invaden las cavidades más profundas de nuestra dominante mente. Tus recuerdos me apartan hasta escabullirme en lo más recóndito de mis deseos, de los que trataré de escapar a fin de que pueda llegar a buen puerto.
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