Hoy vestías de negro, no por algún motivo existencial ni en especial, sino por el simple hecho de querer mostrar tu sublime belleza en un polito negro sin mangas...
Llevabas recogido el cabello con una cola austera, que más parecía un moño que al instante acomodaste...
No pude contemplarte defrente, pues sólo pude ver tus espalda, lo que me decía que sentías miradas indiscretas en tus coloquiales pecas, que se encontraban enclavadas perfectamente de una manera simétrica, sutil y encantadora en aquella piel terza y lozana...
Hoy, ya no vestías como antes y traté de ecnontrarte de violeta, nunca pensé que estuviéras tan coqueta, como siempre y sin arreglasrte...
Hoy, me despido sin decírtelo y encuentro ironía en lo que pienso y escribo, una tierna sonrisa en mi rostro se dibuja como presagiando lo que vendrá...
Hoy, no hago mas que recomponer mis fuerzas y seguir mi instinto...
Hoy me encuentro a la altura de cada composición indecente que anda pintando de azul, aquellos plateados caminos rosas...
Hoy me encuentro en el silencio de cada instante de mi soledad...
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