Se dirigió a mí –después de tanto tiempo- con palabras tan suaves que, de pronto, no supe si me hablaba o trataba nuevamente de evadirme. Su inocua mirada y su cabello pulcramente recogido.
¿Qué tal ah? Me dijo aquel día con un tonito como el de mi vieja pidiéndome explicaciones. Mi respuesta, sólo un beso.
De pronto empezamos a conversar como no lo hacíamos desde años cuando se alejó por primera vez y por completo de mi lado a raíz de mi sincera y tan directa honestidad. Recuerdo aquella época de alegría, de no conocer –ni querer conocer- a nadie y conocerla sólo a ella, si ha de ser su sonrisa el combustible de mi felicidad –me preguntaba-, aquella época del querer imaginar el siguiente día teniéndola nuevamente cerca, quizá alimentando algo que de pronto no hubiera podía alimentar para siempre: su actitud tan alegre ante la vida.
A. sospecho que los años han pasado. Me veo reflejado en ti, como si llevaras una parte de mi vida, un bonito recuerdo, que al final sigue siendo eso, sólo un recuerdo.
Un recuerdo que, de repente, lo más correcto sea dejarlo como tal, para que no deje de ser el más lindo. Un recuerdo que tiene algo de los dos y a la vez de ninguno, que tiene mucho de ese ímpetu que mostrábamos cuando conversábamos de cualquier cosa y nos reíamos de nada. Un recuerdo que tiene algo de mis caricias y las tuyas.
Sospecho que nunca supiste cuánto entristeció mi alma saber que nunca nada volvería a ser como antes. Recuerdo cuántas horas caminé pensando únicamente en ti, lo recuerdo perfectamente.
Y cuando quise saber algo más, no pude y me conformaba al recibir noticias tuyas a través de amigas. Sabía que estabas bien y eso era lo más importante. Comenzaba a saborear el gustito de la derrota. Te comenzaba a amar.
A. estos años han sido muy duros. Con sólo decirte que ahora ya no puedo verte como una amiga, aunque eso sea precisamente lo que tú desees. Mi polera negra aún sigue guardando ese olor tuyo, ese aroma, desde aquel día en que te la pusiste para aplacar el intenso frío de invierno aquella noche en que comencé a sentir algo.
Aquella noche que juntos en un taxi…aquella tarde que juntos en un bar.
¿Qué tal ah? Me dijo aquel día con un tonito como el de mi vieja pidiéndome explicaciones. Mi respuesta, sólo un beso.
De pronto empezamos a conversar como no lo hacíamos desde años cuando se alejó por primera vez y por completo de mi lado a raíz de mi sincera y tan directa honestidad. Recuerdo aquella época de alegría, de no conocer –ni querer conocer- a nadie y conocerla sólo a ella, si ha de ser su sonrisa el combustible de mi felicidad –me preguntaba-, aquella época del querer imaginar el siguiente día teniéndola nuevamente cerca, quizá alimentando algo que de pronto no hubiera podía alimentar para siempre: su actitud tan alegre ante la vida.
A. sospecho que los años han pasado. Me veo reflejado en ti, como si llevaras una parte de mi vida, un bonito recuerdo, que al final sigue siendo eso, sólo un recuerdo.
Un recuerdo que, de repente, lo más correcto sea dejarlo como tal, para que no deje de ser el más lindo. Un recuerdo que tiene algo de los dos y a la vez de ninguno, que tiene mucho de ese ímpetu que mostrábamos cuando conversábamos de cualquier cosa y nos reíamos de nada. Un recuerdo que tiene algo de mis caricias y las tuyas.
Sospecho que nunca supiste cuánto entristeció mi alma saber que nunca nada volvería a ser como antes. Recuerdo cuántas horas caminé pensando únicamente en ti, lo recuerdo perfectamente.
Y cuando quise saber algo más, no pude y me conformaba al recibir noticias tuyas a través de amigas. Sabía que estabas bien y eso era lo más importante. Comenzaba a saborear el gustito de la derrota. Te comenzaba a amar.
A. estos años han sido muy duros. Con sólo decirte que ahora ya no puedo verte como una amiga, aunque eso sea precisamente lo que tú desees. Mi polera negra aún sigue guardando ese olor tuyo, ese aroma, desde aquel día en que te la pusiste para aplacar el intenso frío de invierno aquella noche en que comencé a sentir algo.
Aquella noche que juntos en un taxi…aquella tarde que juntos en un bar.