lunes, noviembre 12, 2007

“Jamás saldrás aquí”

El mundo, está plagado de consumismo y moda, paneles publicitarios y gigantografías. Todas estas cosas nos muestran cánones de bellezas y los últimos gritos de la moda. Todos nos inducen a parecernos más a ello o a ellas. Todo apuntala a crear ese ambiente grandioso y ficticio, pero inalcanzable para la gran mayoría.

Lima. Ciudad capital de uno de los países latinoamericanos en donde convergen distintas razas: Perú. Donde desde la llegada de los españoles en el siglo XV somos es conglomerado de moléculas dispersas y pluriculturales. El Perú de todas las razas, como diría el gran José María Arguedas.

Es cierto, el Perú de todas las razas, pero no olvidemos que ese Perú es mayoritariamente andino.

¿Jamás saldrás aquí? –viene como un flashback a mi cabeza.

El spray verde rociado en la transparente superficie de anuncios causó en mí una fuerte impresión: asombro. Impactó de pronto el mensaje en mi cabeza. Algo tan pequeño, tres palabras: arte. Protestar con algo tan simple pero profundo.

Luego medito, me causa risa porque no sé cuál habrá sido la real intención del autor, la sospecho pero no la puedo preveer. Habrá sido como yo lo he pensado-eso creo-.

Al costado, dos modelos…¿modelos?... bueno dos gringuitos con ojos azules, cabellos dorados, tez blanca, clase A+ -¿acaso existe esa clase?-…en fin…ustedes saben de lo que hablo, si Lima está plagada de afiches con esos refritos en el modelaje publicitario.

¡Ahí está el problema¡ Pero eso es inofensivo..¿inofensivo? Es ahonda aún más nuestro ya por los suelos complejo de inferioridad y falta de identidad.

Claro, pasa un Quispe Canchas, un Huamani o un Tiburcio y –obvio- jamás se parecerá en lo absoluto a uno de aquellos modelitos o modelitas que aparecen en la publicidad.

¿La publicidad es mala? No. Malos son quienes odian haber nacido en Lima y prefieren estar más cerca de Miami. Aquellos que odian sus raíces son los artífices de la creación de necesidades en nuestra patria. Aquellos que ponen al hombre andino como un recurso de responsabilidad social y no como un modelo a seguir. Aquellos que ponen “ketchup” en vez de decir “salsa de tomate”.

Por eso nuestra falta de identidad. Los medios, y la publicidad la refuerzan y ello se traduce en el odio hacia lo propio, lo autóctono, lo indígena.

De hecho yo nunca saldré ahí porque no necesito hacerlo para ser feliz. Me siento bien conmigo mismo, no quiero autodestruirme, es sumamente estúpido.

De repente tú tampoco jamás saldrás ahí. Siéntete bien por eso. Eso no es un gran logro. Que sí lo es… eso es lo que nos quieren hacer creer todos esos revisionistas mal llamados publicistas.

Me considero –como diría Alfredo González que a propósito lo vi el otro día enyer en el programa de Beto Ortiz- un tránsfuga del “pituquismo”. No tengo que demostrarle nada a nadie, sólo me lo tengo que demostrar a mí mismo. “Jamás saldré” y qué.