Soy feliz con tu mirada, no me afecta tu regreso, me hago inmune a tu apatía, queriendo jalarle la camisa a esa pobre infeliz llamada: verguenza. Un golpe en el cachete es como soplarle al viento, el viento se hace cada vez más fuerte, aún así te quieras despegar de él, no puedes. Me voy volviendo más viento, me voy haciendo un poco más contradictorio, un poco más libre, alguien más inusual. Siempre no es lo mismo, ni lo mismo es siempre, porque siempre es totalmente distinto a decir nunca, porque nunca significa que siempre te resistirás, a pesar de que ello te ocasione un gran conflicto mental, y comiences a hablar sólo, peleándote contigo mismo, a pesar de que ello signifique caminar por calle solitarias y reírte sin razón.
Lo primero que hago para verme feliz es mirarme en el espejo, eso es feliz, porque feliz no es un concepto, feliz no es estar vivo, feliz no es caminar, saltar, reir, en lo absoluto. Feliz lleva adherido algo que es muy contradictorio, y que no se expresa en una sonrisa. Trataré de no estar alegre, trataré de no beneficiarme con tu mirada, con tu sonrisa, intentaré estar un poco más triste para no moverme en emociones, porque las emociones son volátiles y no duran, porque las emociones son justamente eso, unas veces sí, otras no....no son constantes. Quisiera no encontrarle algún sentido, quisiera no entender la lógica, quisiera no tener razón, no me interesa tener razón, sólo trato de no encontrar más razones de seguir estando a tu lado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario