Con la misma vehemencia con que los años pasan, hoy me pongo a pensar que sería de nosotros sin los años y qué sería de los años sin nosotros, y qué sería el mundo sin ambos.
Con la misma inquietud, tal vez, como la de un niño inocuo al llegar a este mundo, me pregunto: qué será de aquellas cosas que creemos nuestras, pero que al momento que partamos de este mundo, simplemente dejarán de serlo,
Qué será de nosotros,
Qué será de nuestros logros,
Qué seran de aquellos aplausos que compramos a plazos y que aún no logramos pagar...
Qué serán de los halagos que los tuve que que hipotecar para poder pagar mi renta...
Qué será de las palabras que se las lleva el viento...y si el viento tuviera memoria..cuántos perjuicios nos causaría, porque, en fin, no somos perfectos, pero a la vez cuántos gratos momentos nos haría recordar...
Hoy, con la misma alegría y esperanza, con los mismos sueños y mucha más algarabía, con el mismo ímpetu y vehemencia de la propia juventud...
Hoy, con la misma tristeza y lágrimas en los ojos, con arrepentimientos y desesperanza y un sin fin de fracasos en el camino que aún es corto pero que se me hizo mucho más largo...que aún no acaba pero que en días como hoy me hacen creer que ya todo acabó...
Porque si la vida todo es sueño y los sueños, sueños son, puedo decir que aún no he soñado lo suficiente...
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