lunes, enero 29, 2007

soñando despierto...

Muchas veces me pasa a menudo: hago lo que no quiero, y no hago lo que quisiera hacer... a veces, también, digo cosas que no quisiera decir y callo otras con las que rompería al unísono el intenso silencio que acallan a estos labios. A veces, por las noches, suelo convocar a la tertulia a tu imágen que se colorea en el halo que dejaste en aquella efímera pasantía por este lugar. Imágen, claro, que conlleva algunas dudas, y que si no fuera por esta mente no se podría explicar. Mas en ello reside el problema, en que trato de encontrarle o quizás buscarle alguna explicación. No quisiera más nada, ni siquiera intentarlo, trataría de probarlo aunque sea por un minuto y sin prisa. Trataría de augurar, en parangón a los mejores oráculos, las extremancias del caso, como el de la noche aquella en que sentados en la orilla, trataste de limpiar la arena que, decías, cubría celosa el corazón. Estropeaste mis sentidos y le causaste algún estrago a este corazón inerte, que tenía algo de apurado y de soñador... y habiéndole ocasionado más de un perjuicio a mi espalda pudiste ser testigo de aquel ideal impulso de abrazarte frente al mar, frente a las miradas que inyectaban en nosotros melancolía, y que hacían que todo parezca ser parte de un orquestado y circunstancial sueño...mientras yo me perdía en la bruma de la noche, con el mar haciendo piruetas frente a tí, y pudimos tocar la luna con las manos mientras nos acomodábamos en la preferencial para verla más de cerca y de frente. La oscura agonía de la noche y la velocidad con la que esta pasaba no me permitía llegar a ser consciente del momento.

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